Portugal vs España: ajuste fiscal récord frente a 5.000 millones más de déficit

Pedro Sánchez Antonio Costa

Con un Gobierno socialista, Portugal ha conseguido que las cuentas públicas tengan superávit por primera vez desde 1974.

La Oficina de Estadística de la Unión Europea (Eurostat) ha publicado este miércoles los datos definitivos de cómo han cerrado las cuentas públicas de todos los países de la UE en 2019.

La noticia ha sido negativa para España, ya que el dato final de déficit es del -2,82% del PIB y no del -2,64% como había anunciado el Gobierno, lo que supone que en un año el desfase presupuestario ha pasado de -30.495 millones a un agujero de -35.195 millones. Para Portugal, sin embargo, se ha confirmado el milagro: el país ha logrado en una década un ajuste fiscal récord.

Pese a que en el año 2010 el déficit público luso era superior al español en términos de PIB (-11,4% frente a -9,5%), el país que dirige Antonio Costa ha conseguido ir corrigiéndolo año a año hasta lograr en 2019 superávit (más ingresos que gastos) por primera vez desde la llegada de la democracia en 1974. Ésta era un objetivo que se habían marcado para 2020 y que han logrado antes de tiempo.

España, por contra, que lleva tres años  -2018, 2019 y 2020- con los mismos Presupuestos Generales del Estado, los del exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha realizado un ajuste más lento. Consiguió en 2018 salir del procedimiento de déficit excesivo -en el que están los países con déficit superior al -3%- por primera vez en una década, pero 2019 ha sido un año de retroceso en la consolidación.

Las medidas de gasto impulsadas por Pedro Sánchez, sin medidas complementarias de ingresos, han llevado a las cuentas públicas a engordar el agujero presupuestario en casi 5.000 millones de euros.

La receta portuguesa

El histórico ajuste fiscal que ha conseguido Portugal -hasta un superávit del +0,2%- no se ha conseguido con políticas austeras, ya que el Gobierno socialista de Antonio Costa ha mantenido políticas de corte social.

El volumen de gasto público sobre PIB se ha reducido, pero sigue en cotas superiores a las de España: ha pasado de suponer un 51,9% del PIB a un 42,7%, mientras que en España ha pasado de ser un 46% en 2010 -en pleno pico de desempleo- a un 41,9% en 2019.

La fórmula utilizada por Mario Centeno, ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo desde 2017, se basa en un incremento de los ingresos mediante subidas de impuestos indirectos como el IVA y por medio del aumento de la recaudación gracias a la mejora de la economía y el auge del turismo, que ha crecido considerablemente en el país.

Los ingresos del Estado sobre PIB, lo que se denomina presión fiscal, ha pasado del 40,5% al 42,9% en 2019, aunque en medio del periodo hubo años con impuestos más altos (44,8% en 2013, 44,4% en 2014 y 43,8% en 2015).

En España, sin embargo, la presión fiscal es inferior a pesar de que ha aumentado en los últimos años. De unos ingresos sobre PIB del 36,5% en 2010 se ha pasado a una recaudación del 39,1% en 2019.

El superávit presupuestario logrado por Portugal será positivo para aliviar su deuda pública, que sí es peor a la española: del 117,7% del PIB frente al 95,5% en nuestro caso. Muy lejos, ambas, del nivel deseable del 60% que marca Bruselas.

Su tasa de desempleo, del 6,5% a cierre de febrero, es también envidiable en comparación con la española, del 13,7% antes de que estallara la crisis del coronavirus.

Vozpopuli

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