Así manipula el gobierno la contabilidad del PIB

Instituto Nacional de Estadística

En junio del pasado año, Pedro Sánchez consiguió cambiar la cúpula del Instituto Nacional de Estadística tras la salida del anterior presidente del InstitutoJuan Rodríguez Poo. Y los cambios han surtido efecto. Cuando se acercan las elecciones municipales y autonómicas, la población siente una fuerte pérdida de poder adquisitivo, observa unos precios desbocados y sufre un total de 54 subidas de impuestos, el INE asegura que el dato del PIB trimestral, pese a ello, no ha entrado en fase negativa, aunque por lo pelos: un +0,2%.

Pero es que hasta esos pelos tienen típex, uno gigantesco que el propio INE reconoce en una nota explicativa que acompaña a la habitual entrega del dato trimestral de PIB. Una nota en la que el organismo asegura que, prácticamente a cierre de enero, no ha podido disponer de los datos de diciembre, porque, según el Instituto, “el volumen de información adelantada del que se ha dispuesto en este avance ha sido menor que en ocasiones anteriores. Este hecho, unido a la dificultad inherente a la medición estadística de cambios de coyuntura de esta magnitud, hace prever que las futuras revisiones de los resultados hoy publicados puedan ser de una magnitud mayor que la habitual”.

El “pasemos el marrón hacia delante”, por decirlo en términos coloquiales, resulta cuando menos surrealista. Porque tiene todo el aspecto de servir para edulcorar un dato muy malo pero, eso sí, evitar tener que introducir el signo “-” por delante. El signo del inicio del cómputo de los dos trimestres necesarios para bautizar al ritmo económico con el término recesión.

Aún así, y con el tippex incorporado, “el PIB español registra una variación del 0,2% en el cuarto trimestre de 2022 respecto al trimestre anterior en términos de volumen”. Y “la variación interanual del PIB se sitúa en el 2,7%, frente al 4,8% del trimestre precedente”. Para colmo, “en el conjunto del año 2022, el PIB a precios corrientes –sin descontar la inflación– se sitúa en 1.328.922 millones de euros, un 10,1% superior al de 2021”, pero “en términos de volumen, el PIB registra un aumento del 5,5%“, inferior claramente al dato de inflación medió del pasado año, que quedó en el 8,4%. Y es que la expresión precios corrientes recoge los precios medidos por su valor nominal, sin contar –como sí hace la medición en precios constantes– con la inflación.

El típex del INE

Pero en medio de todo eso, el INE ha incorporado una nota que delata la brutal precariedad del dato expuesto. Y, con ello, dispara el olor a presentación edulcorada de un dato muy malo.

La nota señala que “los efectos económicos de la pandemia COVID-19 se han puesto de manifiesto en los agregados de la Contabilidad Nacional de España desde el primer trimestre de 2020. Su impacto sobre la actividad económica y el empleo plantea, desde entonces, un desafío en la medición de la coyuntura sin precedentes”. Según esa misma nota, “a estos efectos se han añadido, desde marzo de 2022, los provocados por la crisis internacional derivada de la invasión rusa de Ucrania, con distorsiones muy significativas y de diversa naturaleza en diversos ámbitos (sobre los mercados energéticos, el comercio internacional, la evolución de los precios, los flujos migratorios, etc.)”.

Por todo ello, el propio Instituto asegura que “este avance de resultados está elaborado con la información actualmente disponible sobre la evolución económica del mismo. La mayoría de los indicadores estadísticos coyunturales ofrecen a día de hoy resultados hasta el segundo mes del trimestre (noviembre)”. Y que, “como ya ocurriera en el avance de resultados de anteriores trimestres, el INE ha podido añadir en esta ocasión, a la información de base habitualmente empleada, resultados adelantados de algunas fuentes referidos al mes de diciembre, estimaciones de indicadores basados en datos administrativos y otras fuentes adicionales que complementan a las usuales, todo ello en línea con las recomendaciones de Eurostat y otros organismos estadísticos internacionales”, aunque “por diversas razones relacionadas con el calendario de disponibilidad de algunas de estas fuentes en el último trimestre del año, el volumen de información adelantada del que se ha dispuesto en este avance ha sido menor que en ocasiones anteriores. Este hecho, unido a la dificultad inherente a la medición estadística de cambios de coyuntura de esta magnitud, hace prever que las futuras revisiones de los resultados hoy publicados puedan ser de una magnitud mayor que la habitual”.

Para colmo, el INE añade que “se recuerda también, una vez más, que, en el contexto actual, el análisis de ciertas variables resulta especialmente relevante. En el caso de la medición del empleo, debe prestarse atención no sólo a los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, sino también al resto de variables, como las personas ocupadas, los puestos de trabajo y las horas efectivamente trabajadas. Ha de tenerse en cuenta, por ejemplo, que los puestos de trabajo equivalentes se ven afectados tanto por la variación de las horas trabajadas, como por la de la jornada media de las personas que trabajan a tiempo completo”.

Esto se traduce en que el dato de un 0,2 vale para poco en términos reales. Aunque a Sánchez, eso sí, le permite decir que aún esquiva el signo negativo.

Datos de México, EEUU, Suiza o Andorra, entre las “ponderaciones” del INE de Sánchez

El Gobierno estaba decidido a asaltar todas las instituciones. Ya lo consiguió con la CNMV, en la que fichó para su Consejo a Mariano Bacigalupo, esposo de la ministra de Transición Ecológica y vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, y hace lo propio con el INE, después de echar a Juan Manuel Rodríguez Poo y sustituirlo por Elena Manzanera.

La ministra de Economía y vicepresidenta primera del Gobierno Nadia Calviño, ha estado enfadada durante estos dos últimos años con el organismo estadístico. Sus intereses colisionaban frontalmente con la realidad de España que dibujaban los estudios estadísticos del INE: la EPA reflejaba un mercado laboral infinitamente más deteriorado que las estadísticas trucadas de los Servicios Públicos de Empleo de la señora Yolanda Díaz, un Producto Interior Bruto que nos situaba en último lugar de nuestros socios, siendo el único país europeo que no había recuperado los niveles prepandemia y el Índice de Precios al Consumo recordaba mes tras mes que la desastrosa política económica de más déficit, gasto y deuda enquistaa una inflación desbocada por efecto de la política monetaria del BCE.

Así, con la intención de atajar esta situación y tener mayor control de los datos que muestre la estadística, el Gobierno ha intervenido cambiando la metodología del INE en muchos aspectos, pero uno de ellos resulta crucial: la introducción de los datos de Contabilidad Nacional como principal fuente de la que bebe el INE frente a otras elaboradas por los estadísticos del instituto, basado en encuestas.

Que los datos de Contabilidad Nacional también los ofrece el INE son un hecho, pero ¿de dónde salen estos datos? ¿Cuál es la fuente original de la que emanan los datos?

El Instituto explica en su nota publicada este lunes, los principales puntos de su cambio metodológico, en el que se incluye la Contabilidad Nacional como principal fuente para la obtención de información. Pero precisamente para esto, hay que rebuscar un poco más. En su apartado de Contabilidad Nacional, el INE recoge en otra nota las principales fuentes de las que bebe para sus informes sobre contabilidad nacional.

En esta nota, el INE hace referencia a los datos empleados para el avance del PIB de 2022, referente al cuarto trimestre y cierre de año. En ella, no sólo señala los motivos por los que, dice, los datos no son definitivos, sino que enseña las fuentes de información de las que bebe para completar estos datos:

Así, Estadística emplea datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles (ANFAC) y Camiones, el Banco de España o la Red Eléctrica Española. Pero también organismos algo llamativos.

Por un lado, las fuentes de las que beberá principalmente ahora el INE para la elab oración de sus estadísticas serán ministerios: La Agencia Tributaria, la DGT, el Ministerio de Industria Comercio y Turismo, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social o la Intervención General de la Administración del Estado figuran entre estos organismos.

Pero más llamativo que esto es que el INE se vale de la información que emana de organismos como el US Bureau of Labor Statistics, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática de México, la Swiss Federal Statistical Office, el departamento de estadística del gobierno de Andorra.

INE - Cuadro de contabilidad nacional

Eso sí, el INE señala que en cuanto a las revisiones y actualizaciones de datos, el INE inicia este año 2023 una nueva práctica de revisión que afecta exclusivamente a los datos ajustados de estacionalidad y calendario del avance de la Contabilidad Nacional Trimestral.

España está en la cola de Europa a pesar de las manipulaciones

Entre los años 2019 y 2024, el PIB español apenas habrá aumentado un 0,7%. Se trata de la cifra más baja de la OCDE y de la constatación del prolongado estancamiento que aqueja a nuestro país. Así lo estima en su último informe el Instituto de Estudios Económicos, que toma como referencia los datos de crecimiento definitivos del trienio 2019-2021 y los combina con el crecimiento estimado por el Banco Central Europeo para 2022-2024.

En la siguiente tabla, el servicio de estudios del portal Idealista sintetiza los resultados del cálculo esbozado por el IEE. Como puede verse, nuestro país está en la posición de farolillo rojo y se confirma como la economía desarrollada con peor desempeño en todo el periodo 2019-2024. Nos quedamos muy lejos del promedio de la UE-27, cifrado en el 4,6%.

UE - Crecimiento del PIB entre 2019 y 2024

Estos datos resultan de lo más preocupantes. Nuestro vecino Portugal cerrará 2019-2024 con un avance del 6%. A Francia le va peor, pero su aumento del 3% es más de cuatro veces mayor que la subida planteada para nuestro país. Algo similar pasa con Italia, cuyo 2,2% resulta decepcionante… pero más que triplica el dato registrado por España.

Grecia lo hace mejor y su PIB sube un 7,7% durante el periodo observado, mientras que otras economías del Mediterráneo como Malta y Chipre elevan su producción un 14% y un 10,8%, respectivamente. Y, por descontado, estamos a años luz de los números que cosecha Irlanda, cuyo avance sería del 38,5%.

Parece claro, pues, que Libre Mercado no se equivocó cuando alertó de que España no recuperaría el PIB de 2019 hasta bien entrado 2023. De hecho, el último informe del Fondo Monetario Internacional admite que la normalización podría retrasarse hasta comienzos del 2024. Y, no lo olvidemos, todo esto ocurre mientras el paro “efectivo” sube de forma sistemática, por mucho que las cifras oficiales maquillen su aumento.

Libre Mercado