Más de la mitad de las empresas en ERTE cerrará o hará ajustes severos en su plantilla

Hostelería cerrada pandemia

Más de la mitad de las empresas que se han acogido a la figura de los ERTE en España tendrán que cerrar a partir del 31 de mayo -cuando finaliza esta prestación- o deberán afrontar severos ajustes en su plantilla mediante despidos masivos.

Es la conclusión de un informe del bufete de abogados Castaño Asociados, que reflejan el «negro panorama económico que se cierne sobre el tejido empresarial español debido a la crisis económica aparejada a la pandemia de la covid-19», según explica a la Agencia EFE el socio del bufete Manuel Castaño.

De acuerdo con los datos recopilados por el despacho de abogados, el 25% de las empresas españolas en situación de ERTE no podrán seguir abiertas pasado el 31 de mayo, mientras que la mitad tendrá que llevar a cabo severos ajustes de su plantilla, ya sea a través de despidos individuales o mediante un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Precisamente, el bufete asegura que ha constatado que en los últimos meses muchas empresas han tenido que hacer un ERE para poder reducir los costes fijos del negocio y poder afrontar la crisis de la pandemia, elevando así las cifras del paro.

Los sectores que más han tenido que echar mano de este recurso para despedir y reducir sus gastos de personal han sido el financiero, telecomunicaciones, el turístico y la hostelería, tal y como reflejan los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) del mes de diciembre. En el último mes del año la cifra de desempleados aumentó en 36.825 personas, hasta sumar 3.888.137 personas inscritas en situación de desempleo, al borde de los cuatro millones de parados. A esta cifra hay que sumar los 750.000 trabajadores que se encuentran en ERTE, que están incluidos en la cifra de ocupados.

Más desempleo en 2021

El bufete se suma a los expertos que auguran que 2021 va a ser un mal año para el empleo, precisamente por la activación de los ERE en muchas empresas que no van a poder aguantar el efecto en su facturación de las nuevas restricciones por la pandemia. De hecho, las previsiones apuntan a que la tasa de desempleo puede superar con creces el 17%.

En este sentido, la prórroga de los ERTE que comienza este lunes y llegará hasta el 31 de mayo -según el acuerdo firmado por el Gobierno con los empresarios y los sindicatos-, supone «un balón de oxígeno para aquellas empresas que se encuentran al borde de su cierre debido a la crisis económica derivada de la pandemia», asegura Manuel Castaño. Sin embargo, en su opinión, dicha prórroga «retrasa la solución del problema y no pone fin al mismo».

Con los datos de los que disponen, Castaño Asociados ha detectado un crecimiento «muy pronunciado» de las reclamaciones legales de trabajadores que no perciben sus nóminas, un porcentaje que se ha mantenido constante durante el mes de enero «sin que haya indicadores que hagan prever una reducción del mismo».

Ante esta situación, numerosas patronales sectoriales y organizaciones de autónomos están exigiendo al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que reparta ayudas directas a las empresas, como están haciendo en los países europeos. En Alemania, Italia o Francia, cada medida restrictiva o de imposición de cierre de los negocios va acompañada de un programa de ayudas directas para las compañías para paliar la caída de la facturación.

En España el Gobierno se ha negado rotundamente en numerosas ocasiones a aprobar medidas similares y se ha defendido alegando que ya ha aprobado líneas de financiación a través del ICO y ha aplazado el pago de impuestos. Estas medidas, según las empresas, sólo sirven para aplazar el problema, que llegará en los próximos meses.

Vuelta al crecimiento negativo

Con las nuevas restricciones a la movilidad y a la apertura de los negocios la economía española y europea volverá casi con toda seguridad al crecimiento negativo en el primer trimestre del año. En el cuarto trimestre, el PIB de España ha crecido sólo un 0,4%. Según el Gobierno, mejor de lo esperado por los analistas, que apuntaban a una evolución negativa. Pero también es mucho peor de lo que el propio Ejecutivo esperaba, ya que la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, habló días antes de «crecimiento robusto» y el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, aseguró el 8 de diciembre que el PIB crecería un 2,4%. Finalmente ha sido un 0,4%, según el dato adelantado este viernes por el INE.

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