Starlink y la enésima anticipación de las economías de escala

Starlink

Un interesante comentario de hace aproximadamente un mes de Elon Musk acerca de Starlink, la compañía de comunicaciones satelitales lanzada desde SpaceX, afirma que sus planes apuntan al desarrollo de antenas para su uso en camiones, barcos y aviones, es decir, para proveer internet en movilidad a vehículos de un cierto tamaño, aunque no a automóviles todavía, debido a las dimensiones de las antenas.

La disrupción de las telecomunicaciones planeada por Musk sigue su curso: usar la capacidad ociosa en sus cohetes para lanzar oleadas de hasta sesenta satélites de cada vez le ha permitido disponer ya de 1321 en órbita con un coste muchísimo más reducido que el que solía adscribirse a este tipo de operaciones, y a los planes totales, que se situaban originalmente en doce mil ya aprobados, se añaden ya treinta mil más para los que ha solicitado licencia.

Esos satélites, además, se sitúan en una órbita sesenta veces más próxima a la tierra que los convencionales, lo que cambia todos los planteamientos habitualmente adscritos a las comunicaciones satelitales y le permite ofrecer acceso a internet con una velocidad y latencia suficientes como para jugar a videojuegos de forma competitiva. Eso hace que, por un lado, sean más fáciles de ver a simple vista durante la noche – aunque la compañía ha trabajado bastante para reducir su luminosidad – y, por otro, que podamos plantearnos utilizarlos para funcionalidades que hasta el momento, en términos de coste, resultaban prohibitivos.

Como todos los proyectos ideados por Elon Musk, estamos una vez más ante un caso de apalancamiento y anticipación de las economías de escala que serán obtenidas en una fase posterior: primero, la posibilidad de lanzar los satélites de forma mucho más económica gracias a la compartición de costes con los lanzamientos de cohetes cada vez más reciclados de SpaceX. Segundo, la anticipación de la posibilidad de ir reduciendo progresivamente el tamaño de la antena necesaria para la recepción terrestre desde el primer «UFO on a stick «diseñado, hasta los modelos actuales susceptibles de ser ya instalados en un vehículo de cierto tamaño. El planteamiento de precio también responde, obviamente, a esos parámetros: si bien los primeros esquemas de $499 por el equipo de conexión más cuotas de $99 mensuales podían parecer adecuados únicamente para usuarios que no tuvieran otro remedio, la idea es ir reduciendo ese precio a medida que la escala lo permita, lo que posibilitará que termine siendo competitivo frente a lo que muchas empresas de telecomunicaciones plantean hoy con tendido de fibra terrestre en muchos lugares.

Hasta el ejército de los Estados Unidos ha entendido el concepto, y se plantea utilizar la constelación de satélites de Starlink como base para un nuevo sistema alternativo al GPS.

Creer que las reglas de una industria o de un negocio no pueden cambiar si se plantea la aplicación acelerada de economías de escala o algunos cambios en su diseño es un error muy común. Si creías que lo sabías todo sobre los satélites y lo que podían hacer… mira de nuevo.

Forbes

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