Qué es un crack-up boom y cómo puede acabar ‘comiéndose’ tus ahorros

Bolsa bajista

Nordea: “Los bancos centrales podrían intentar mantener el boom indefinidamente”. Entonces, “no sería racional mantener el dinero en efectivo o liquidez”. El resultado final puede ser un mercado lleno de burbujas e irracionalidad.

Allá por marzo de 2020, cuando se hizo evidente que el covid-19 iba a tener un impacto severo en la economía, los bancos centrales decidieron abrir el grifo de la liquidez de forma coordinada. Más de un año y pico después, la liquidez sigue fluyendo al mismo ritmo, impulsando la recuperación económica. Sin embargo, esta política también está teniendo un impacto directo sobre el precio de los activos: acciones, criptodivisas, vivienda… no paran de subir, alcanzando niveles que pueden llegar a ser irracionales. Ahora los bancos centrales deben decidir si empiezan a retirar los estímulos (con el riesgo que conlleva) o intentan buscar un complejo equilibrio, manteniendo el grifo abierto sin permitir que el agua rebose.

La decisión es compleja porque es una espada de doble filo. Retirar la respiración asistida, tanto monetaria como fiscal, a unas economías con montañas de deuda puede generar ciertas tensiones, elevando el servicio (intereses) de estos pasivos que han emitido gobiernos y empresas para financiar su gasto durante la crisis. Sin embargo, mantener una política fiscal y monetaria expansiva sine die puede acabar generando lo que el economista de la escuela austriaca Ludwig von Mises denominó crack-up boom.

Según explican desde el Instituto Mises, el propio economista austriaco definió este fenómeno de la siguiente forma: “Si llega un momento en el que la opinión pública está convencida de que el aumento en la cantidad de dinero continuará y nunca llegará a su fin, y que, en consecuencia, los precios de todas las mercancías y servicios no dejarán de subir, todo el mundo estará ansioso por comprar tanto como sea posible y por reducir sus cantidades de efectivo al mínimo. Pues en estas circunstancias los costes habituales de tener efectivo/liquidez se ven incrementados por las pérdidas provocadas por la progresiva caída del poder adquisitivo. Las ventajas de tener efectivo deben pagarse con sacrificios que se consideran excesivamente gravosos. Este fenómeno fue, en las grandes inflaciones europeas de los años veinte, conocido como crack-up boom“.

El ahorro conservador peligra

Cuando la inflación de bienes y servicios sube con fuerza, al igual que las bolsas y otros activos como la vivienda, tener dinero en efectivo o en liquidez puede ser una opción muy dañina para el ahorrador, que verá cómo el poder adquisitivo de sus depósitos o cuentas corrientes disminuye a medida que sube el precio de todo lo demás. En España, los ahorradores tienen en la actualidad más de un billón de euros en depósitos sin remunerar, que estarían en peligro en un entorno como el descrito anteriormente.

Von Mises explicaba que cuando eso ha ocurrido, el dinero ‘huye’ hacía activos, bienes y servicios porque tener dinero deja de tener sentido, lo que a su vez alimenta aún más la espiral de precios a todos los niveles. Aunque la situación aún no es comparable, el término crack-up boom se escucha cada vez más en las tertulias económicas de EEUU o en las notas que publican los analistas de bancos e instituciones financieras.

Por ejemplo, Martin Enlund, Andreas Steno Larsen y Mikael Sarwe, economistas de banco danés Nordea, se preguntan en una nota si estamos ante un  crack-up boom o un ciclo económico normal. Estos economistas dan inicio a su análisis de la siguiente forma: “A principios de este año, un amigo dijo que ‘tenía miedo de tener dinero en efectivo’. Al observar la inflación de los precios de los activos desde entonces, parece que tenía razón al tener miedo. Los precios de la vivienda se han disparado, los índices de acciones clave cotizan en máximos históricos, los precios de los metales, los precios de los alimentos, los precios de la madera y los costes de envío se han disparado mientras que los bancos centrales todavía siguen pisando el acelerador”.

Estos expertos aseguran que la situación podría recordar a los crack-up boom del pasado. “En estos episodios un banco central intenta mantener el boom indefinidamente sin tener en cuenta las consecuencias, como la inflación y las burbujas de precios de los activos. Y, esto es clave, ‘las autoridades monetarias continúan expandiendo la oferta de dinero y crédito a un ritmo acelerado y evitan cerrar los grifos de la oferta de dinero hasta que ya es demasiado tarde'”.

La nota de Nordea señala que en un entorno de estas características “no es racional mantener el dinero en efectivo o en liquidez; es mejor tener algún activo para obtener protección contra la inflación. Aunque esperamos que los bancos centrales cierren en grifo antes de que sea demasiado tarde, lo cierto es que los temores a que se produzca una situación así han jugado un papel en la inflación de activos durante el año pasado”.

¿Se pasarán los bancos centrales?

Para los expertos de Nordea hay algunas señales que indican que los bancos centrales podrían estar cerca de ‘pasarse’, como es el precio de algunas materias primas que están en máximos o rozándolos, como puede ser el caso del cobre o del maíz. Además, la gran cantidad de deuda en los mercados pone a la banca central en una situación complicada para revertir sus políticas monetarias (lo que se conoce como ‘dominio fiscal’ o fiscal dominance).

“Un mayor peso de la deuda acerca a los países al dominio fiscal, que es el punto en el que una deuda nacional ha alcanzado niveles en los que una nación no puede pagarla con impuestos y, en cambio, requiere apoyo de política monetaria para permanecer solvente. Esto significa que las expectativas de inflación, o al menos las primas de riesgo de inflación, aumentarán a raíz del aumento de los niveles de deuda”, aseguran los economistas de Nordea.

Por supuesto, nada se puede descartar en economía. Buena parte de los economistas creen que con la recuperación se producirá un aumento también de la capacidad productiva de las economías que, en general, mantendrá a raya las tensiones inflacionistas en el medio plazo. Habrá que ver cómo transcurren los próximos meses y si los cuellos de botella no se agudizan a medida que los consumidores vuelven a las calles. No obstante, las palabras de Janet Yellen este martes son un aviso para navegantes. El propio Gobierno de EEUU está reconociendo que la Fed podría tener que subir tipos para evitar un sobrecalentamiento de la economía. Ver a un político pidiendo una subida de tipos (siempre quieren tipos más bajos) podría ser más que una señal de alarma.

El Economista

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